miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sueños y transferencia


Primera parte


Sueños, dones analíticos

Ya comenzando el Psicoanálisis, los sueños fueron, para decirlo casi dramáticamente, el foco de convergencia del nuevo pensamiento, por eso recayeron sobre ellos, todo el montante de las críticas racionalistas. Su deformación, su estructura de disfraz, sus vacilaciones, sus juegos de máscara, y todo el acento psicoanalítico puesto allí, sobre el relato de un sueño, levantaron la más severa repulsa. Algo tan fugaz, tan evanescente, no podía ser la materia prima de un pensamiento científico.
Freud se deja conducir con sus palabras, y remata la partida con: “los sueños tienen sentido”. Los sueños tienen sentido y su sentido es soñar.
El sueño es, sí, un sentido.
El relato de un sueño en una sesión de psicoanálisis tiene, la más de las veces, el status del don, de un regalo que se ofrece, y que se convierte en una preciada materia trabajada cuidadosamente, para su transformación.
No podré saber si sueño por soñar, o si sueño para mi psicoanálisis.
Mi vida está perdida. Hasta cuando a solas, sueño…será mi psicoanálisis el destinatario de esa ofrenda. No importa lo que digo, sino a quién está dirigido, a quién se lo digo.
Freud habla de sueños de transferencia, y los define como aquellos que están dirigidos estructuralmente al psicoanálisis, más allá de su intención. En Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina, 1920, Freud dice que la paciente sueña para conquistar su interés, para “ganar mi estima y, tal vez, para defraudarme, profundamente luego”.
En este caso clínico, donde transferencia y sueño parecen enlazarse, Freud se siente engañado por los sueños de la joven mujer, nota contradicciones que le preocupan tanto en la relación con la paciente, como en su relación con la teoría. Dice que es un caso de homosexualidad en la vida diurna y de heterosexualidad para la vida onírica. Por eso llega a preguntarse: ¿me engaña?
El inconsciente… ¿engaña? Esto lo lleva a la necesidad de hacer precisiones teóricas, ya que se pregunta aquello que se le objetaba… ¿los sueños mienten?, ¿el inconsciente nos engaña?...”El sueño no es lo inconsciente, es la forma en la cual pudo ser fundida, merced a las condiciones favorables del estado de reposo, una idea procedente de lo preconsciente o incluso residual de la conciencia.”
También en el famoso caso Dora, la cuestión fundamental ronda entre la transferencia y los sueños, a pesar de que en esa época sabía pocas cosas acerca de la transferencia, concepto que lo lleva al fracaso, y al fracaso de la experiencia. Como en el caso anterior, es el padre de la paciente el nexo con Freud.
Dora relata un significativo sueño a Freud, e interrumpe el tratamiento. Sin embargo, ella se siente abandonada, por su padre, el Sr. K., por el mismo Freud. Aquí también, Freud se siente engañado por la paciente, ya que ésta muestra una gran disposición al análisis, y sin embargo interrumpe el tratamiento. La transferencia aparece como posibilitadota y como obstáculo. Freud aún no podía leer en transferencia. El se deja engañar, ella se siente desengañada, y “se abandonan”.
Ella le dio dos sueños, él no lo advirtió.

El verdadero amor, el amor auténtico, es el que juega en la transferencia, pero no se trata de un amor puro, o de puro amor, el amor auténtico, es un amor que está manchado de deseo. Amo lo que se pierde, transfiero allí donde sé que algo tendré y algo perderé. Detrás del amor de transferencia, está la afirmación de un cierto vínculo entre el deseo inconsciente del analista con el del paciente.
El concepto gobierna la relación con la práctica clínica, y así hay transformación en la práctica y en el concepto. Transferencia, síntoma y acto son como un nudo de trabajo para una praxis; en la práctica psicoanalítica este nudo nos habla de un saber inconsciente, saber que para producirse tendrá que hablar.
El sueño es una materia prima que el paciente entrega al trabajo de la interpretación. Esta materia será transformada a través del procedimiento del trabajo psicoanalítico, y, “en transferencia”, querrá decir, en el campo propicio para que una materia prima tan peculiar, tan evanescente, pueda ser producida y transformada.
Así como soñaré lo que nunca hubo, perderé en mi relación transferencial, lo que nunca tuve.

Marcela Villavella
Psicoanalista

                    

2 comentarios:

  1. É verdade!!! Que alegria!
    Estamos aí numa fita de moebius: APRÈS COUP - BUENOS AIRES - PORTO ALEGRE
    APRÈS COUP - sociedad psicoanalítica - PORTO ALEGRE - BUENOS AIRES...

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