miércoles, 26 de diciembre de 2012

Feminización, virilidad - Última parte -



Desde siempre sabemos que: “moriremos solos”, por más acompañado que estemos en ese final, y es probable que esa sea una verdad a raja tabla,  pero cómo sería concebir a la vida desde la consigna del solitario buey que bien se lame, o se bien se limpia o se lastima su lengua con su propia piel?  
El soltero, la soltería, no es exactamente aquel solterón que ya declina su vida y no hay nadie a su alrededor… el soltero, el que anda suelto en el camino de su vida, parece tener la fantasía del Don Juan, del seductor más cerca del narcisismo femenino que del orgullo viril.
Recordaba a un refrán que dice: Los solteros ricos deberían pagar más impuestos. No es justo que unos sean más felices que otros. Como si la soltería se tratase de una forma feliz de la libertad… no depender de nadie, o depender poco ya que la propuesta del refrán es “deberían pagar más impuestos”, deberían estar más sometidos a algo… equiparando a un yugo impositivo con el “yugo matrimonial”… en todo caso, el soltero no saca jugo de todo esto como suele creerse.
Podríamos ver en él lo que él no ve… su pretensiosa y falsa unidad.
Agatha Christie lo resume hablando de la insatisfacción humana: "Lo más razonable que se ha dicho sobre el matrimonio y sobre el celibato es esto: hagas lo que hagas te arrepentirás."
El matrimonio y sus embrollos parece ser el punto de partida del resto de la pregunta. Algo que cayó fuera. Algo de lo humano que tiene que ver con la particularidad o directamente con la soledad que el matrimonio ha llegado a contemplar.
El postulado económico de la oferta y la demanda dice que cuando la oferta excede a la demanda, el precio baja… sabemos por otra parte que estamos hablando del valor, más que del precio. Aquello que se ofrece de más, termina mostrando un aspecto desvalorizado o peyorativizado.
Algo no cubre o no satisface, algo siempre queda fuera de encuadre, cualquiera sea la forma que le queramos dar, pero como decíamos en la primera pregunta, quizás se trate de tolerar nuevas inscripciones de las diferencias sexuales que aún no hay sido capturadas por ninguna instantánea.
Cien años de soledad, es una soledad para toda una vida, pero ¿estamos hablando de la soledad o tenemos que indagar el hecho de que el que siempre está solo es que está ligado de por vida a algo qué aún que no sabe??

Marcela Villavella
Psicolanalista

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