Primera parte
Sueños, dones analíticos
Ya comenzando el
Psicoanálisis, los sueños fueron, para decirlo casi dramáticamente, el foco de
convergencia del nuevo pensamiento, por eso recayeron sobre ellos, todo el
montante de las críticas racionalistas. Su deformación, su estructura de
disfraz, sus vacilaciones, sus juegos de máscara, y todo el acento
psicoanalítico puesto allí, sobre el relato de un sueño, levantaron la más
severa repulsa. Algo tan fugaz, tan evanescente, no podía ser la materia prima de
un pensamiento científico.
Freud se
deja conducir con sus palabras, y remata la partida con: “los sueños tienen
sentido”. Los sueños tienen sentido y su sentido es soñar.
El sueño
es, sí, un sentido.
El relato
de un sueño en una sesión de psicoanálisis tiene, la más de las veces, el
status del don, de un regalo que se ofrece, y que se convierte en una preciada
materia trabajada cuidadosamente, para su transformación.
No podré
saber si sueño por soñar, o si sueño para mi psicoanálisis.
Mi vida
está perdida. Hasta cuando a solas, sueño…será mi psicoanálisis el destinatario
de esa ofrenda. No importa lo que digo, sino a quién está dirigido, a quién se
lo digo.
Freud
habla de sueños de transferencia, y los define como aquellos que están
dirigidos estructuralmente al psicoanálisis, más allá de su intención. En Sobre la psicogénesis de un caso de
homosexualidad femenina, 1920, Freud dice que la paciente sueña para
conquistar su interés, para “ganar mi estima y, tal vez, para defraudarme,
profundamente luego”.
En este
caso clínico, donde transferencia
y sueño parecen enlazarse,
Freud se siente engañado por los sueños de la joven mujer, nota contradicciones
que le preocupan tanto en la relación con la paciente, como en su relación con la teoría. Dice que es un caso de homosexualidad en la
vida diurna y de heterosexualidad para la vida onírica. Por eso llega a
preguntarse: ¿me engaña?
El
inconsciente… ¿engaña? Esto lo lleva a la necesidad de hacer precisiones
teóricas, ya que se pregunta aquello que se le objetaba… ¿los sueños mienten?,
¿el inconsciente nos engaña?...”El sueño no es lo inconsciente, es la forma en
la cual pudo ser fundida, merced a las condiciones favorables del estado de
reposo, una idea procedente de lo preconsciente o incluso residual de la
conciencia.”
También
en el famoso caso Dora, la cuestión fundamental ronda entre la transferencia y
los sueños, a pesar de que en esa época sabía pocas cosas acerca de la
transferencia, concepto que lo lleva al fracaso, y al fracaso de la experiencia. Como en el caso anterior, es el padre de la
paciente el nexo con Freud.
Dora
relata un significativo sueño a Freud, e interrumpe el tratamiento. Sin
embargo, ella se siente abandonada, por su padre, el Sr. K., por el mismo
Freud. Aquí también, Freud se siente engañado por la paciente, ya que ésta
muestra una gran disposición al análisis, y sin embargo interrumpe el
tratamiento. La transferencia aparece como posibilitadota y como obstáculo.
Freud aún no podía leer en transferencia. El se deja engañar, ella se siente desengañada,
y “se abandonan”.
Ella le
dio dos sueños, él no lo advirtió.
El verdadero amor, el
amor auténtico, es el que juega en la transferencia, pero no se trata de un
amor puro, o de puro amor, el amor auténtico, es un amor que está manchado de
deseo. Amo lo que se pierde, transfiero allí donde sé que algo tendré y algo
perderé. Detrás del amor de transferencia, está la afirmación de un cierto
vínculo entre el deseo inconsciente del analista con el del paciente.
El
concepto gobierna la relación con la práctica clínica, y así hay transformación
en la práctica y en el concepto. Transferencia, síntoma y acto son como un nudo
de trabajo para una praxis; en la práctica psicoanalítica este nudo nos habla
de un saber inconsciente, saber que para producirse tendrá que hablar.
El sueño
es una materia prima que el paciente entrega al trabajo de la interpretación. Esta materia será transformada a través del
procedimiento del trabajo psicoanalítico, y, “en transferencia”, querrá decir,
en el campo propicio para que una materia prima tan peculiar, tan evanescente,
pueda ser producida y transformada.
Así como
soñaré lo que nunca hubo, perderé en mi relación transferencial, lo que nunca
tuve.
Marcela Villavella
Psicoanalista
Qué alegría ver crecer este blog!!!
ResponderEliminarÉ verdade!!! Que alegria!
ResponderEliminarEstamos aí numa fita de moebius: APRÈS COUP - BUENOS AIRES - PORTO ALEGRE
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