martes, 18 de diciembre de 2012
Feminización, virilidad - Primera parte -
Feminizar lo
viril parece un contrasentido… aunque no lo sea tanto si nos animamos a indagar
los nuevos sentidos que se van abriendo según las épocas.
En los últimos
tiempos se escucha una frase casi apocalíptica: “no hay hombres”, para decir
quizás, que los hombres no quieren asumir el compromiso de la pareja o la
paternidad o directamente rechazar la idea de compartir la vida con ¿qué tipo
de mujeres?… sería viable pensar que hay un desfasaje cultural que complica aún
más la articulación de los sexos?
J. Lacan dice
que “El hombre, el macho, el viril es una creación del discurso”. Ya que todos
estamos en una red de lenguaje de la que nos sujetamos para vivir. Algo de lo
que se imaginariza como macho o hembra se ha perdido como tal.
Hay un fenómeno
que se lee a nivel de lo social, algo que podríamos llamar “borramiento de los
géneros”, un corrimiento de los límites que remarcaban de forma tajante a lo
femenino de lo masculino. Incluso me animaría a pensar que lo que está en duda,
o debilitado es el lugar de la paternidad o la maternidad.
Todo prototipo
conlleva en sí mismo un sesgo de lo absurdo. ¿Han visto algo más ridículo que un hombre viril? Esa frase de J.
Lacan nos hace pensar que no hay nada en lo humano que comporte ninguna
completud, es por eso que pensar en un hombre “todo viril” sería una caricatura
de un hombre.
La mujer ha
avanzado en espacios laborales, que les estaban reservados sólo a los hombres,
hasta se ha invertido la frase “los hombres ganan más que las mujeres” por “las
mujeres ganan más que los hombres”… pero estos enunciados portan un nuevo
engaño… porque esa balanza jamás se puede equilibrar.
Esta pregunta
es un punto de partida para escribir un libro entre varios, porque el propio
balance de lo humano nos llevaría a preguntarnos si estamos viviendo una
virilización de lo femenino. Aunque de lo que estemos hablando no se trate de
ninguna patología social, sino de una nueva manera de inscribir las diferencias
sexuales.
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Interesantes los señalamientos y cuestiones que abre este texto. ¿Dónde se da el corremiento? ¿Qué subjetividad produce este siglo XXI? Paternidad y Maternidad sin duda han quedado trastocados por la ciencia ya en el siglo XX. Pero qué produce ese "no necesito exactamente un hombre para alumbrar". Si a unas cuantas y cuantos nos parece bien, hagamos ese libro colectivo, que bien puede ser el resultado de unas jornadas.
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